3. Codificación

La codificación (entendida como el conjunto de signos tipográficos y la forma de acceder a ellos a través de los programas de computación) se determinarán también en función de aspectos que trasciendan las consideraciones de beneficio mercantil.

El dogma580 define un mapa de caracteres de 145 glifos por variante tipográfica.

3.1. Idioma propio del tipógrafo
El tipógrafo debe ser hablante nativo (o, al menos, hablante extranjero) de los idiomas a los que da cobertura tipográfica. La búsqueda de apertura de mercados, potenciada por la facilidad tecnológica y la influencia de las prácticas del mercado contaminando los ámbitos gráfico y tipográfico –sumado muchas veces a la falta de un trasfondo ideológico que sustente un compromiso conceptual real– nos ha llevado a entender el multilenguaje como una virtud (incluso como una necesidad y hasta característica del grado de calidad) de las tipografías digitales; una vez más: esto –generalmente– no es otra cosa que la comprobación de la falta de sustrato ideológico-cultural en la producción de tipografías.

Las prácticas de diseño heredadas del modelo centralista y, actualmente, abonadas por la globalidad mal entendida, han disfrazado de actitud políticamente correcta el encare de la creación tipográfica desde el ángulo de la multiculturalidad y la transversalización, es decir, el asumir que unos valores formales son válidos representantes de abordajes conceptuales más allá de la diversidad y riqueza cultural.

3.2. El mapa de caracteres
El mapa de caracteres quedará delimitado en función del contexto cultural –con especial ponderación de los aspectos idiomáticos– del tipógrafo. Define así un aspecto sustancial del dogma580 pero, en cierta forma, de manera abierta ya que la posible adaptación a cada realidad cultural será la que defina, en última instancia, la cantidad de caracteres a incluir en los productos tipográficos.

Este dogma se construye y presenta teniendo como contexto idiomático el castellano rioplatense, y es a partir de allí que se proponen las definiciones actuales.

El conjunto de signos a diseñar para las tipografías dogma queda conformado según la siguiente tabla:

3.2.1 Mayúsculas (27)
A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z


3.2.2 Minúsculas (27)
a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z


3.2.3 Diacríticos (12)
Á É Í Ó Ú Ü á é í ó ú ü


3.2.4 Cifras (16)
1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 ¹ ² ³ ¼ ½ ¾


3.2.5 Matemáticos (12)
+ − ± ÷ × = ≠ ⁄ % < > °


3.2.6 Monetarios (5)
$ ¢ € £ ¥


3.2.7 Puntuación (31)
. , : ; ( ) [ ] { } – – — ¿ ? ¡ ! ‹ › « » ” ‘ ‘ ’ “ ” _ • · …


3.2.8 De derechos (2)
© ®


3.2.10 Otros (12)
# & * / @ | º ª ¶ § †

3.2.11 Las ligaduras
Caso especial es el de las ligaduras puesto que algunas situaciones técnicas e incluso estéticas pueden ser tenidas en consideración para generarlas, ampliando así la cantidad de signos de las tipografías dogma. De todas maneras será indispensable tener en cuenta la postura ideológica general que nos obliga a atender las ligaduras propias del idioma nativo del tipógrafo, aceptando que hay combinaciones de letra frecuentes, regulares, esporádicas, pero también las hay inexistentes o incluso no aceptadas por las reglas ortográficas de un idioma.

3.2.12 Mapa estándar, mapa especial
El mapa de 145 signos constituye la versión estándar del dogma, aquella que se toma como punto de partida por defecto. Es claro que se puede requerir un mapa especial de caracteres en función de objetivos específicos de un proyecto determinado.

Claro está que estos objetivos son de naturaleza conceptual/cultural, pero jamás comercial, es decir que –específicamente– no se ampliará el mapa de caracteres dogma580 con el fin de alcanzar más oportunidades de captación de mercado.

3.3. Ampliación del mapa, casos especiales
Es claro que algunas situaciones puntuales podrían justificar la inclusión de otros caracteres que hagan necesaria la ampliación del mapa, por ejemplo la escritura musical, las matemáticas o cualesquiera otros usos que trasciendan los sistemas de escritura de uso corriente.

Existen también situaciones de uso más frecuente que implican la expansión del mapa de caracteres para un correcto uso tipográfico, tal es el caso del empleo de versalitas y números elzevirianos en el mundo editorial. Tales situaciones se pueden abordar con la creación de familias tipográficas específicas que atiendan estos casos, por ejemplo con la proposición de familias tipográficas compuestas por las variables normal, itálica, normal versalitas e itálicas versalitas por ejemplo.

3.4. El usuario
El usuario final de las tipografías dogma puede requerir la inclusión de unos signos tipográficos que amplíen el mapa de caracteres propuesto, siempre que sea hablante nativo o extranjero del idioma –o lenguaje– involucrado.

Para viabilizar estas inclusiones trabajará junto a quien ha diseñado la tipografía de forma que a los saberes técnicos específicos del área tipográfica se sumen los propios del requerimiento puntual y el contexto cultural correspondiente.