1. Fundamentación

Pensamos el diseño gráfico en general, y el tipográfico en particular, desde una óptica ideológica que dista mucho de la concepción de la estética y la cosmética superficiales y de la aceptación del mercado global como definidor de las prácticas disciplinares.

1.1. Letra, idioma, cultura
El punto de partida para el diseño de tipografías dogma será el idioma nativo del tipógrafo.

Cabe preguntarnos si es válido ofrecer soluciones de representación del lenguaje para idiomas de los que desconocemos aspectos sustanciales de funcionamiento. La cobertura idiomática allende los límites del idioma nativo puede llegar a proponer resultados formalmente válidos pero que en verdad poco hemos ponderado a la luz de la ética, el equilibrio e incluso el respeto cultural.

La cobertura idiomática para unos 200 idiomas se ha transformado en el estándar para las nuevas tipografías digitales de calidad. Más allá de la funcionalidad técnica y de la corrección formal, resulta improbable que el tipógrafo proponga y domine anclajes culturales tan amplios, tan disímiles.

El dogma580 propone un abordaje escalonado de tal amplitud partiendo, como ya dijimos, del idioma nativo e ir incorporando –eventualmente y solo como respuesta a la necesidad– aquellos caracteres requeridos para otros contextos, pero siempre con la participación de los diseñadores que las requieran, oficiando como colaboradores que dominen el uso de los idiomas involucrados.

1.2. Globalidad, masividad
Esta práctica de producción, muchas veces anida en una globalidad comprendida solamente desde un extremo del eje global/local, frecuentemente entendida como la disponibilidad del mundo como mercado y de la posibilidad de tomar lo foráneo como propio y válido (generalmente como vía rápida para la expansión de mercados), descuidando la faceta primordial de reforzamiento, proposición y conservación de y desde lo local.

La búsqueda de posibilidades para la masificación de los productos tipográficos atenta –en general, aunque no en todos los casos– en contra del estímulo de aquellos proyectos concebidos y ajustados a la realidad y contexto del tipógrafo. Además, las reglas del juego comercial muchas veces influyen negativamente, ya que en la difusión de los mismos –en tanto se valoran los aspectos universalistas por sobre los identitarios– se tienden a ponderar los aspectos del lenguaje emanados de aquella concepción de la globalización, como la amplitud del soporte idiomático entre otros, es decir se llega a hacer gala de la falta de apego a una matriz cultural propia, ponderando la neutralidad y universalización de lo global.

1.3. Forma, concepto
La tipografía no puede ser solo comprendida desde su formalidad, debe trascender en mucho los límites de lo visual y debe ser anclaje natural de lo conceptual, manifestación cultural con todo el peso que ese rol conlleva y con todo el significado que esa condición traslada a los productos tipográficos.

Muchas de las tipografías digitales vienen a ser concebidas formalmente en función de la presunción de los posibles nichos de mercado, más que como respuesta a condicionantes reales y concretas de diseño.

1.4. El diseño tipográfico
La concepción estancada del diseño como cáscara superficial, como etapa final de la generación de los productos y mensajes, nacida desde lo gráfico –pero heredada en lo tipográfico– genera unos productos regidos por consideraciones estéticas devenidas de las tendencias de mercado más que de las necesidades comunicacionales y de las naturales preocupaciones creativas.

Asistimos a un cambio de paradigma tipográfico en el que este producto abandona su papel original, en el que oficiaba de materia prima para componer textos, tornándose ahora en una suerte de recetario de diseño –en diseño terminado– en que el tipógrafo pretende ofrecer no solo una de las materias primas, sino también las combinaciones de color, cuerpos, y hasta modos de redacción plausibles… es decir productos gráficos cuasi finalizados pero estandarizados, uniformes, adoctrinados.

Este corrimiento del punto de encare tipográfico coadyuva a la estandarización de los lenguajes propios de lo gráfico, fortaleciendo la tendencia a la unificación y chatura de las propuestas visuales y atentando por ende en contra de la comunicación visual entendida como actividad anclada en una matriz cultural más densa, compleja y potente que la generada por las reglas de mercado.

1.5. Tipografía
Lo que pretendemos entonces es la creación (o recuperación) de unos puntos de partida tipográficos en la acepción primaria de la palabra: el diseño de unos signos que serán utilizados para la reproducción del lenguaje, considerando los aspectos visuales inherentes al sistema gráfico de signos (letras, números, puntuación, etcétera) pero dejando en manos del diseñador gráfico –el componedor– la definición del resto de los aspectos de la ecuación gráfica.